www.nuevosairesportal.com.ar | Edición Nº 40 | Septiembre de 2021

“LA MÚSICA MÁS MARAVILLOSA”

Jorge Rachid*


Cuando la expresión popular es un grito estentóreo, que incluye millones de voces, desde lugares y miradas diferentes, que expresan dolores y expectativas de múltiples tonalidades, angustias y proyectos de vida y que en un momento determinado de la historia pueden expresar entonces esas mayorías, habitualmente silenciosas a las cuales todos los dirigentes refieren, pero pocos reconocen a la hora de las decisiones políticas. En un junio frio que promediaba, un Presidente como Perón, herido por la biología y los embates de una presión incómoda, llamó a combatir la reacción de los sectores de privilegio que hizo auto convocar en forma inmediata a un pueblo ansioso por participar en una épica de lucha, contra un enemigo perfectamente identificado por su conducción, en una Plaza que sería la última con el Líder, pero que escuchó la despedida póstuma, anticipatoria y esclarecedora, como la que había marcado antes “mi único heredero es el pueblo”: “llevo en mis oídos la música más maravillosa, que para MÍ, es la palabra del Pueblo Argentino”. Esa caracterización de una imagen que quiere ser borrada, que es la del Pueblo como destino común, emparentado en su cultura, su historia, su religiosidad, sus hábitos y costumbres con sus compatriotas, en una Comunidad que siempre está ahí, no siempre comprendida, no siempre convocada, pero siempre invocada aunque no contenida en sus organizaciones libres, que se encadenan desde clubes de barrio hasta centros de jubilados, desde cooperadoras a organizaciones de base políticas y sociales, además de gremiales y mutuales. Toda una organización espontánea basada en la solidaridad social compartida, estructuración necesaria del modelo social solidario de construcción de un destino de Justicia Social. Entonces cuando se entona la palabra Pueblo, se lo interpreta desde culturas diferentes, con ópticas que incluyen la propia situación del analista y lejana del objeto del análisis, desde un estar situado distinto. El Pueblo es como una orquesta sinfónica en ensayo, suena en sonidos diferentes en su afinamiento instrumento por instrumento, disperso, caótico por momentos, en un carnaval de tonalidades que sólo logra una gran armonía elevando la melodía a niveles oníricos, cuando una batuta maestra consigue una expresión común, con una partitura que nos y los lleva a soñar. Eso es Conducción Política: predicar, que en este caso sería ensayar y persuadir, que entonces sería corregir defectos armónicos. Es que siempre es difícil la caracterización a distancia, desde miradas antropológicas o sociológicas, como quien estudia especies extrañas, tratando de comprender la ingeniería íntima de la vida de los Pueblos, sin vivirlos en su cotidianidad, con sus contradicciones y angustias contenidas. Los barrios son sistemas de convivencia que como comunidad contiene todos los aspectos de la vida cotidiana y que se auto preservan de alteraciones ajenas a sus vidas comunes de trabajo, educación de sus niños, salud en caso de necesidad o preservación con un flujo diario por todos conocido y rutinario. Lo mismo sucede con las organizaciones gremiales y los movimientos sociales, tienen vidas cotidianas que se desconocen por quienes juzgan e interpretan conductas.

Ese escenario natural de las organizaciones libres del Pueblo, no puede ser conducido por “paracaidistas polacos”, que descienden como marcianos a intentar conducir destinos que no conocen. Por lo contrario esa realidad debe ser conducida por los líderes naturales del barrio que se erigen en los portavoces de las necesidades y vicisitudes de su Pueblo. Eso es Comunidad Organizada, a la cual el estado nacional, provincial o municipal deben propender, apoyar, estimular sin falsas especulaciones, menos aún electorales, confiando en la expresión del conjunto del Pueblo para corregir los desvíos de la voluntad popular, que pudiesen surgir.
En estos tiempos actuales el Frente de Todos es una herramienta electoral que intentó con éxito expresar el Movimiento Nacional que incluye a todos los sectores en sus objetivos primarios: Neoliberalismo Nunca Más. En ese sentido los objetivos estratégicos se fijan en la Descolonización de la cultura y del Estado edificado al servicio de los privilegios de las minorías dominantes, para colocarlo al servicio de los intereses populares, en un tiempo donde se transita “el entre” gramsciano, aquello que no termina de morir y el doloroso parto de lo que acaba de nacer. El Pueblo hablando en las urnas nos dijo: “por acá no es”, lo cual deberíamos tomarlo con la naturalidad de quienes abren el oído a “esa música maravillosa…” y desde la política y la militancia retomar los sueños, esperanzas y utopías que llenan las mochilas de los compañeros y avivan las expectativas de vida de nuestros compatriotas.

Entonces cuando el Pueblo expresa en una acción concreta una voz, debe ser escuchada pero no solamente cuando grita en un hecho electoral, sino en la militancia cotidiana que construye conciencia, identifica al enemigo, convoca a la lucha por un destino común y organiza la Comunidad. La política es necesariamente confrontación, se enfrenta con decisión plena desde posiciones rotwailer antes que gatitos siameses, siempre confrontación de ideas y en el marco de la paz democrática, pero lucha al fin que debe ser desde una identidad definida, nacional, popular, revolucionaria y latinoamericana, sentados en la mesa con quienes se quieran sentar a discutir desde un concepto común de Patria/Matria, pero abriendo los caminos estratégicos que vayan tapizando el modelo social biocéntrico del siglo XXl, que proteja los seres humanos y la naturaleza, vital para la supervivencia de la Humanidad.

*Médico Sanitarista Asesor del Ministerio de Salud de la Pcia de Buenos Aires.