www.nuevosairesportal.com.ar | Edición Nº 39 | Agosto de 2021

Elegir el rumbo


Estamos convocados a decidir en quiénes confiamos para seguir gobernando. Aunque no se eligen en este turno ni presidente ni gobernadores (salvo algunas provincias), si se decide qué fuerzas políticas se convalidan o no, respaldando con el voto a sus candidatos a legisladores.

El oficialismo nacional viene remontando una cuesta muy difícil. A la enorme crisis desatada por el macrismo y la monumental deuda inútil que acumuló en apenas cuatro años, se le sumó, apenas asumido, la inédita crisis sanitaria global que tomó de sorpresa a todo el mundo y paralizó la economía mundial como no había sucedido nunca antes en los últimos cien años. Improvisando respuestas para afrontar de la mejor manera posible tamaño desafío y sabiendo que a otros mucho mejor preparados, como Italia y España, la pandemia los había colapsado, aquí hubo que arremangarse, inventar soluciones y trabajar sin descanso para evitar lo peor.

Se logró. Con mucho esfuerzo y con el acompañamiento solidario de millones que, en la adversidad, hicieron milagros cotidianos para que nadie quedara atrás. No sólo fue cuestión de respiradores, atención médica o vacunas. También de multiplicar platos de comida caliente y hacer llegar el abrigo necesario a los que más lo necesitaban. La epopeya que se continúa hoy en la masiva campaña de vacunación, en un mundo en el que hace un año ni había vacunas y donde los poderosos dieron cátedra de egoísmo, no habría sido posible sin el involucramiento de millones junto a las autoridades.

No habría sido posible, sobre todo porque la oposición política, mediática y empresarial, se dedicó a poco de andar a sabotear conscientemente el esfuerzo colectivo, a sabiendas que su éxito reforzaría a la fuerza gobernante. Sembraron siempre el desaliento, las noticias falsas, los pronósticos catastróficos y las mentiras sobre sus propias responsabilidades. Nunca aportaron nada para resolver el problema colectivo. Ni una vacuna. Y por el contrario convocaron a la desobediencia civil ante las restricciones dispuestas para evitar la mayor propagación de la infección.

Que Carrió haya festejado su cumpleaños con 70 invitados sin respetar distancias ni usar barbijos fue coherente con la actitud de Bullrich de ir a protestar a Formosa porque no se permitía la libre circulación de personas para evitar la trasmisión del virus o la de Macri de no respetar nunca las cuarentenas y hacer un viaje tras otro al exterior. Siempre jugaron en contra de las medidas sanitarias. Apostaron a su fracaso y a que colapse el sistema de salud pública que habían desfinanciado. Nunca les importó la vida de los argentinos. Sólo se ocuparon de tratar de sacar ventaja electoral de los problemas que teníamos por delante. ¿Lo habrán logrado? Todo lo vivido produjo mucho dolor en una sociedad que venía ya muy lastimada. La incertidumbre, la falta de trabajo o de ingresos suficientes, el temor a enfermar, la exigencia de adaptarse a la fuerza a nuevas exigencias cotidianas, todo eso junto ha sido muy costoso para las mayorías. Y generó bronca, resentimiento y desánimo en una cantidad de personas que están agobiadas en el día a día, peleando su supervivencia. Con desparpajo cínico, los mismos que sabotearon el esfuerzo colectivo, se proponen ahora como voceros de ese descontento. Apuestan a la desmemoria. A que nadie les recuerde lo que no hicieron o lo que sí decidieron siendo gobierno, hace apenas dos años. Por eso las mudanzas de distrito. Por eso mantenerse lo más lejos posible de la cara visible de aquel desastre, el ex presidente Macri. Del otro lado, el mayor protagonismo en la campaña de Cristina Fernández apuesta a la memoria. No sólo de lo mucho hecho en estos duros meses pandémicos. Sino de aquellos años más felices para la mayoría, que fueron los de su paso al frente del gobierno. “La vida que queremos” apuesta a ese recuerdo, aunque no responda a la pregunta de cómo ni cuándo. Allí está el próximo desafío, porque muchos no pueden esperar años y todos necesitan saber qué camino se propone que recorramos para alcanzar esa meta. Para los descreídos, los desanimados, los frustrados, quizás no haya mucha motivación para votar, en un sistema electoral en el que la obligación es sobre todo moral. El entusiasmo se genera cuando se hacen goles, no cuando se atajan penales. Pero también lo contagia la hinchada dando muestras de su fervor. La movilización militante de cara a construir un sólido triunfo en las legislativas de noviembre, es la principal apuesta del Frente de Todos, además de la gestión. Barrio a barrio, casa a casa, “dando para adelante” como pedía Cristina. Para las fuerzas populares, la democracia nunca es plenamente representativa y menos, delegativa. Porque se construye desde la participación militante de todos, desde abajo y en cada lugar. Por eso, involucrarse también es elegir el rumbo.

*Ex Secretario General de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, es miembro del Consejo Editorial de la revista “Tesis 11”. Es columnista permanente de “Nuevos Aires”.