NUEVOS AIRES EDICIÓN Nº 34  | MARZO DE 2021
 
 

Fotógrafos: la imagen como historia

 

Antonio J. González

 

El testimonio de la imagen como referencia social instala un sendero significativo para el conocimiento de la sociedad. Primero fueron los dibujos y pinturas las que tenían esa misión, potenciados a partir de la aparición de los medios gráficos. Aún en estos días, luego de las inmensas transformaciones tecnológicas ocurridas, la imagen tiene la energía visual que da testimonio a las palabras y a las ideas. Con el surgimiento del arte fotográfico se dispone del elemento visual como necesario protagonista de la historia del hombre.
En nuestro pequeño territorio ciudadano, varios fotógrafos notables reflejaron con sus cámaras de la época las escenas de costumbres, los personajes, los actos populares y hasta la incipiente estructura urbana de aquella Barracas al Sud, luego ciudad de Avellaneda. Aún hoy revelan sus misterios y sus registros en archivos, en el periodismo gráfico, en cuanto soporte surja para el conocimiento de las visiones que nuestros ojos no alcanzaron a conocer.
Desde los clásicos fotógrafos de barrio, cuya vigencia se cuantifica en la memoria colectiva de sus habitantes, hasta los profesionales que registraron imágenes que luego la prensa reproducía en libros, revistas y diarios, como una terca manía de testimoniar el presente. Uno de esos pioneros en la región sería Arquímedes Imazio (1875) que tenía su estudio en la otra orilla del Riachuelo.
En este repaso surgen, más adelante, los nombres de Antonio Molinelli –uno de los primeros-, Andrés Consiglio, Adolfo Yusif, Carlos Ravazzini, Aguirre, Peyrallo, Bianchi, Marcos Radalj, Epifani, entre tantos otros.
“Se señala a Antonio Molinelli allá por el 1900 -dice Otilia Traverso en su trabajo inédito “Historia de la fotografía en Avellaneda”- como primer fotógrafo y reportero gráfico de Avellaneda y toda la zona sur, con taller en O’Gorman 260”.
Pedro Otero, otro notable fotógrafo, rememora el recuerdo del estudio de Molinelli: “En una de las vidrieras un cartel lo identificaba: “Antonio Molinelli. Fotógrafo. Corresponsal de la revista Caras y Caretas”. En ese taller comenzó Otero su aprendizaje de la profesión, sus secretos y sus búsquedas.
“Señala en aquella época -dice Traverso- la fotografía “Avellaneda” ubicada en Av. Mitre 516, de Don L. Peretti, filial de su taller central de renombre ubicado en Buenos Aires en la calle Rivadavia 2390… A partir de 1917, esta casa, por ventas sucesivas, fue el comienzo de la instalación de estudios fotográficos a cargo de prominentes fotógrafos que dieron su vida a nuestra ciudad.” Uno de ellos fue Consiglio, que en 1923 ocupó ese mismo taller.
Desde 1924, luego de trabajar junto a Peretti durante diez años, Carlos Ravazzini abre su propio taller sobre la Av. Mitre Nº 663 y ha continuado su trabajo profesional a cargo de su familia. Ravazzini fue uno de los pocos fundadores de la Asociación Gente de Arte en 1941, fiel a su visión de la fotografía como una actividad creativa y artística.
Pedro Otero llevaría luego a la fotografía por los caminos abiertos e interminables de la imaginación con una obra que ha trascendido en el país y el exterior, desde su estudio en el primer piso de la esquina 25 de Mayo 21, que sirvió de refugio de Gente de Arte en algunos años iniciales. En su libro “Cuatro por cuatro y de frente” dejó, en una narración atractiva y amena, la increíble aventura de su vida en la creación, el conocimiento y el arte.
Los fotógrafos fueron siempre requeridos por la tarea periodística y gráfica. Desde Molinelli cada uno de esos profesionales fueron llamados a registrar las escenas con sentido periodístico. Aguirre, Radalj, y el recordado Juan Jaroslasky, pusieron el ojo sobre escenas de nuestra historia menuda, política y social.

Allí están, como dijimos, sus imágenes como continuadores de lo que sus ojos vieron e imprimieron como testigos hablantes de una historia que no tiene fin. Hoy la vía digital sigue fiel a ese hábito de no olvidar y estimular los mecanismos de la memoria colectiva.