NUEVOS AIRES EDICIÓN Nº 27  | JUNIO DE 2020
 

“Mi corazón está en Avellaneda”, G. Blanc

 

Antonio J. González

“Nací en Sarandí, pero mis padres se mudaron a Wilde, así que la infancia la pasé allí”, afirmó Guillermo Blanc al recordar sus primeros pasos. “Esos años fueron como los de cualquier chico, alternando el fútbol con los amigos y la escuela”. “Mi corazón está en Avellaneda –dice- porque ahí están mis amigos” Fue alumno de la Escuela Normal Superior Próspero Alemandri (ENSPA) y Blanc recuerda con nostalgia esos años de formación.

Su infancia transcurrió en varias localidades de Avellaneda. Nacido en Sarandí, su memoria se remonta a su vida en Wilde, donde vivió de pequeño, y luego con el Dock Sud, donde le dio alas a su interés por el fútbol.

La pasión futbolera no solo se limitaba a los picados con amigos, sino que además en su corazón lleva el “azul y oro” grabado por partida doble. “Soy hincha de Boca, pero el Docke está en mi corazón siempre”, señala. “Mi papá era hincha del Docke y mi familia es toda de Dock Sud y yo siempre fui a la cancha con ellos”.

En su relato de vida en la ciudad, Blanc expresa: “La primaria la hice en la Escuela Nº 21 y con los amigos del barrio jugábamos a la pelota”. En la adolescencia, cumplió con las tradicionales salidas con amigos y también los acontecimientos que dejaron gratos recuerdos “en su corazón”. “En Wilde paraba en un club que no tenía nada –dice en un raconto periodístico- Sólo dos habitaciones y un baño, se llamaba Condarco y estaba en la esquina de Belgrano y Cotagaita”.

Era la época de los bailes famosos en clubes e instituciones de la ciudad con orquestas de tango y otros ritmos. Nuestro personaje alternaba en el Club Cramer, el tradicional Regatas de Avellaneda y “Mi Club” en Banfield. Lugares clàsicos para los jóvenes de esos años.

Con el ENSPA mantiene todavía un lazo fuerte y constante: “Ingresé en 1959 y egresé en el ’63 como maestro y mantengo todos los amigos del secundario - aseguró- porque mi división era muy especial, a tal punto que nos vemos dos o tres veces por año”. “En estos momentos vivo en Adrogué, pero mi corazón está en Avellaneda, porque ahí están mis amigos, que por suerte son muchos y los frecuento, a pesar del poco tiempo libre que me deja mi trabajo”, concluyó. Tras recibirse como maestro en el ENSPA, Blanc comenzó a estudiar abogacía, pero luego optó por el periodismo. “A mi me gustaba el deporte, pero fui a una práctica en canal 11, en un programa en el que estaba Lucho Avilés y Pinky, y parece que pregunté bien y me contrataron. Ahora ya llevo 41 años como periodista profesional”, expresó. Fiel a sus raíces y devoto de la nostalgia, Blanc no dejó de darse una vuelta cada tanto por nuestra ciudad y visitar a su gente.