www.nuevosairesportal.com.ar | Edición Nº 40 | Septiembre de 2021

Un fuerte olor a petróleo

6 de septiembre de 1930


La crisis que estalla en 1929 en Wall Street, inicia un notable ciclo crítico para la economía de Occidente; determina el descenso de los precios de los productos agrícolas y el estrangulamiento del mercado mundial de capitales. Exigió a la Argentina “crecer hacia adentro”, organizar los lineamientos de una industria nacional que fuera sustituyendo la ausencia de las mercaderías extranjeras.
No obstante, la desocupación iba en aumento, se desplegaban grandes huelgas, aumentaba la agitación estudiantil y avanzaban las reuniones sobre una inquietud en las Fuerzas Armadas. Hipólito Yrigoyen, león fatigado, había fundado 1.700 escuelas primarias, organizó el Instituto de Nutrición, el del Cáncer y el del Petróleo; sancionó leyes sobre jornadas de trabajo; el censo ganadero; jubilaciones y pensiones para bancarios.
Para entonces, las calles de la Buenos Aires del `30, se agitaban con manifestaciones, y en un mitín muere de un balazo el estudiante Juvencio Aguilar, hecho conmocionante que desencadenó los acontecimientos. El 6 de septiembre, una columna de cadetes del Colegio Militar, encabezada por un “Mussolini de entrecasa”, el general José F. Uriburu, derrocó al viejo caudillo radical. Al caer Yrigoyen y su plan de nacionalización de las fuentes de petróleo, se quiebra el orden constitucional y se entroniza la dictadura. Esto inauguró el triste ciclo de los golpes de Estado militares en la Argentina, y levantó el telón para que despuntara una larga noche en nuestra Patria: la Década Infame.

16 de septiembre de 1976
La Noche de los Lápices
La primavera ya empezaba a asomarse entre los árboles de la antigua ciudad de La Plata, cuando un grupo de estudiantes secundarios que luchaban por la reincorporación del boleto escolar gratuito, y que además eran militantes juveniles de diferentes organizaciones políticas, fueron secuestrados, y vilmente torturados durante varios meses en uno de los campos clandestinos de detención. De todos ellos, Pablo Díaz, junto con otras dos compañeras, sobrevivieron; pero él pudo contar al mundo esa tragedia.

No obstante, sus nombres quedarán permanentemente en la memoria de nuestro pueblo, como símbolo de combate de los jóvenes por un mundo mejor, y además como una prueba del horror que enlutó una cruel etapa de la vida de los argentinos. Ellos, jóvenes e inolvidables compañeros, eran: Francisco López Muntaner (16 años); María Claudia Falcone (16 años); Claudio de Acha (17 años); Daniel Alberto Racero (18 años); María Clara Ciocchini (18 años). Como reflejaron en una consigna los estudiantes del Otto Krause en 1987, hoy debemos repetir: “Vano intento el de la noche. Los lápices siguen escribiendo.”